2009/07/06

He estado todo el día como contento, con una sensación grata de que hoy iba a recibir un email. Menuda tontería, pensaría yo mismo, pero a veces el subcosciente se nutre de las cosas mas extrañas para sentirse bien, al menos aliviado.

Como el hombre que espera un beso al llegar a casa.
Como el niño que espera un dulce al regresar del colegio.
Como la mujer que suspira con que ese papel junto a la mesilla sea una carta de amor.

Una vez leí en un libro de psicología que lo que verdaderamente nos hace felices no son el beso, el dulce o la carta de amor, si no la espectativa de ello, porque nuestra mente trabaja mas rápido que nuestros sentidos y adaptamos el deseo a algo que puede ser físico.

He estado todo el día como contento, con una sensación grata de que hoy iba a recibir un email.
Y lo he recibido. Posiblemente desde la otra punta del mundo. Probablemente no la conozco bien.
Puede ser un beso, un dulce, una carta de amor.

O puede ser una amistad, o un cosquilleo concreto, o una inquietud diferente.

También podría ser algo furtivo, algo fugaz, algo intermitente.

La felicidad es la espectativa, tiene usted razón, señor psicólogo, pero solo para los que intentamos vivir la vida sin espectativas.

Sin cartas marcadas.

A pecho descubierto.

1 comentario:

amnesia dijo...

estaba en el supermercado y se me vino una voz kon la ke soñé anoche, la ke me acompaño en el despertar de hoy....pensé en los mundos paralelos...pensé en el otro lado del mar...
ahora pienso en ke es triste ke las mujeres ya no podamos esperar cartas de amor escritas con la mano del amado....
pienso en ke no hay nada más lindo ke las coskillas en el estómago de esa espera....
pienso ke ha un click.....esta lo infinito, lo prohibido...

ke koincidencia...yo tbn recibí un mail...ke me dibujo una sonrisa para todo el dia...